Autismo y Síndrome de Asperger
Autism and Asperger's
syndrome
Hoja informativa para padres y docentes
Sobre este folleto
Este folleto pertenece a una serie de hojas
informativas para padres, docentes y jóvenes tituladas Salud Mental
y Hacerse Mayor. El objeto de estas hojas es aportar información
práctica y actualizada sobre problemas de salud mental
(emocionales, conductuales y de trastornos mentales) que pueden
afectar a niños y jóvenes. Este folleto explica las causas y los
efectos del autismo y el síndrome de Asperger además de ofrecer
consejos prácticos sobre como obtener ayuda si piensas que tu hijo
tiene alguno de estos trastornos.
El autismo y el síndrome de Asperger son
trastornos del desarrollo psicológico debidos a anormalidades en el
funcionamiento y el desarrollo del cerebro. Tres cuartas partes de
los niños que sufren autismo lo hacen de forma severa y también
padecen problemas de aprendizaje generalizados. Los niños con
problemas menos graves pueden ser descritos como niños que tienen
“trastornos del espectro autista”.
Los niños con síndrome de Asperger están
afectados de forma leve y normalmente tienen inteligencia normal o
por encima de lo normal.
El autismo afecta a 5 de cada 10000 niños.
Con un porcentaje todavía mayor hay niños con síntomas muy leves.
Los niños lo padecen más que las niñas. En general aparece antes de
los tres años de edad.
El síndrome de Asperger está mucho menos
descrito y puede no ser reconocido hasta después de que el niño
comience el colegio.
¿Cuáles son los signos?
Los niños con Asperger o autismo tienen
dificultades en tres áreas principales: socialización, comunicación
y conducta. A veces se aprecian pronto después del nacimiento. Con
frecuencia aparecen un año o dos después, tras un desarrollo
inicial normal.
Problemas de socialización Dependen
mucho de la edad del niño, grado de desarrollo y la severidad del
trastorno. Los niños autistas ignoran otra gente o parecen
insensibles a sus necesidades, sentimientos o pensamientos. No
mantienen contacto visual normal ni usan gestos en situaciones
sociales. Tampoco señalan como los demás niños. Tienen dificultades
para compartir, cooperar o esperar su turno. Prefieren jugar solos
y no muestran interés en juegos de imaginación. Debido a esto,
suelen llevarse bien con adultos sensibles. Llevarse bien con otros
niños o formar amistades es difícil para ellos. Los niños con
Asperger tienen dificultades parecidas pero menos evidentes. A
menudo se pierden con las reglas no escritas de la interacción
social y no se percatan de
situaciones sociales determinadas. Pueden
sentirse solos o excluidos, causándoles angustia, especialmente en
la adolescencia.
Problemas de comunicación Son un
problema particularmente discapacitante del autismo, con frecuencia
el primero que preocupa a los padres. Casi todos los niños
afectados tienen algún retraso del lenguaje –tanto en la
comprensión como en la expresión del lenguaje-. Los niños muy
pequeños pueden no mostrar interés cuando se les habla. Los niños
muy afectados pueden no aprender nunca a hablar o comunicarse. Si
empiezan a hablar pueden simplemente repetir lo que se les dice o
hablar de forma repetitiva o rara. Por el contrario, los niños con
síndrome de Asperger pueden empezar a hablar pronto aunque su
lenguaje puede ser demasiado formal o literal. Pueden tener
preocupaciones inusuales que interfieran con el escuchar o
compartir una conversación normal.
Conducta inusual Los niños con
autismo o Asperger suelen tener hábitos claros. Prefieren
rutinas que les son familiares y se resisten a los cambios, que
sienten como desagradables y difíciles. A menudo se preocupan de
una solo cosa preocupaciones que les lleva a desarrollar un interés
particular con temas, actividades u objetos concretos (con
frecuencia objetos duros o que giran). A veces estas preocupaciones
tienen que ver con la vista, el oído los olores o el gusto o con
movimientos corporales repetitivos como mover las manos o cruzar
los dedos. Cualquier intento de parar estas actividades puede
desencadenar una protesta airosa o irritación. Las pataletas, la
hiperactividad o las autolesiones pueden ser un gran problema, en
especial en niños con autismo severo. Los niños con Asperger se
irritan menos pero también necesitan ayuda para entender y manejar
los problemas del día a día. Algunos niños tienen un talento
inusual especial para dibujar, música o el cálculo.
¿Cuáles son las causas?
El autismo y el síndrome de Asperger parecen
tener un origen genético complejo. Sabemos que un 3 al 6% de los
hermanos de personas con autismo también padecen de autismo o un
trastorno relacionado del desarrollo. Hasta un 20% de los hermanos
tienen problemas leves del lenguaje o dificultades sociales. Varios
genes parecen estar implicados y el grado de afectación depende del
efecto combinado de estos. Por ahora no han sido completamente
identificados y no existe un test diagnostico. En un porcentaje
pequeño de casos, el autismo ocurre con esclerosis tuberosa o
síndrome del X frágil que si pueden ser diagnosticados con un test.
A lo largo del tiempo, muchas otras causas han sido sugeridas para
el autismo pero por el momento hay poca evidencia que apoye estas
teorías.
Obtener ayuda para tu hijo:
El primer paso es descubrir la razón
de las dificultades sociales y de comunicación del niño. Tu médico
de cabecera podrá aconsejarte y derivar si es necesario a un
psiquiatra infanto-juvenil o pediatra que corresponda. Un psicólogo
educacional o logopeda pueden también ser necesarios.
Para hacer el diagnóstico correcto es
necesaria una historia detallada del desarrollo neuropsicológico,
informes médicos y psicológicos y una valoración sistemática de las
habilidades intelectuales, sociales y comunicativas del niño. Un
examen físico y una analítica pueden ser de ayuda.
Adaptarse a la vida diaria:
La mayoría de los padres encuentran que el
obtener el diagnóstico correcto es ya un paso importante. Las
conductas sorprendentes del niño pueden ahora ser más fáciles de
comprender. Identificar las necesidades especiales del niño, hace
más fácil planear la ayuda que este necesita ahora y en el
futuro.
La educación a través de la terapia del
lenguaje y el habla es la forma más eficaz de asegurar que el niño
con autismo alcanze su potencial pleno. El tipo de educación
necesaria debe ser decidido después de que una valoración completa
haya descrito las dificultades, las destrezas y las necesidades
concretas del niño. Según estas, el niño puede beneficiarse de una
escuela normalizada con apoyo para niños con problemas de
comunicación o en una escuela especial para niños con autismo. Los
niños más capaces, pueden beneficiarse de una escuela ordinaria
aunque precisen de ayuda adicional y apoyo. A medida que van
creciendo, algunos niños con autismo precisan de un entorno
estructurado, bien equipado y consistente que pueda proveer una
escuela residencial.
Los niños con Asperger a menudo también
requieren ayuda individual, generalmente dentro de la educación
ordinaria. Necesitan una enseñanza explícita sobre las “reglas”
sociales que la mayoría de nosotros aprendemos sin pensar.
Necesitan consejo sobre como manejar los conflictos y tolerar
sentimientos intensos. Necesitan orientación sobre como se están
llevando con otra gente. El tiempo no estructurado como los recreos
o las comidas pueden ser particularmente difíciles para estos
niños. Pueden ser vulnerables a ser abusados por otros niños, en
particular en la escuela secundaria.
Los padres tienen una parte vital que
desarrollar al dar el cariño, la comprensión y la consistencia que
estos niños necesitan. Muchos padres encuentran que las estrategias
que utilizan los maestros o los profesionales que conocen al niño,
también funcionan en casa y que la vida diaria discurre de forma
más “suave”. De todas formas la conducta del niño puede variar
enormemente en entornos diferentes. El consejo de un psicólogo
clínico o un psiquiatra infantil puede ser de utilidad si los
problemas de conducta son severos. De forma ocasional, la
medicación puede ser de ayuda como parte de un plan de
tratamiento.
Los servicios sociales pueden ser necesarios
para proveer apoyo y ayuda práctica al niño y a la familia. Pueden
aportar ayuda en casa, ayuda económica o consejo. Muchas familias
también valoran el apoyo de grupos de autoayuda o de
familiares.
Edad Adulta:
El autismo y el Síndrome de Asperger son
síndromes que duran toda la vida. De todas formas mucha gente
continúa desarrollándose hasta avanzada la edad adulta y aprenden a
adaptarse muy bien a sus dificultades.
La gente que está sólo levemente afectada
viven una vida normal cuando son adultos. Pueden vivir una vida
independiente y plena, tener una familia y un trabajo. La gente que
esta mas afectada probablemente tendrá una independencia más
limitada. Dependerá de sus habilidades personales y del tipo de
ayuda y apoyo que necesiten para alcanzar su potencial. La ayuda
será a menudo necesaria a la hora de vivir más independientemente.
Algunos individuos afectados de forma intensa necesitarán
supervisión y cuidados toda su vida.
Como la mayoría de nosotros, la gente con
Autismo o Asperger, se encuentran mejor y son más felices en
situaciones que señalan sus virtudes y logros y no requieren
habilidades que están más allá de sus capacidades.
Bibliografía
Carr, A. (ed.) (2000) What Works with Children
and Adolescents? A Critical Review of Psychological
Interventions with Children, Adolescents and their Families.
London: Brunner-Routledge.
Rutter, M. & Taylor (eds) (2002) Child and
Adolescent Psychiatry (4th edn). London: Blackwell.
Scott, A., Shaw, M. & Joughin, C. (2001)
Finding the Evidence: A Gateway to the Literature in Child and
Adolescent Mental Health (2nd edn). London: Gaskell.
Más Información:

Producido por el Consejo Editorial de
Educación Pública del Colegio Real de
Psiquiatras. Actualización de 2004. Traduccion: Dr.
Jose Mediavilla, Consultor Psiquiatra Infanto-Juvenil, Agata del
Real, Psicologa Infanto-Juvenil. - Junio 2009.
© 2009 Colegio Real de Psiquiatras. Este
folleto se puede descargar, imprimir, fotocopiar y se distribuye
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