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The Royal College of Psychiatrists Improving the lives of people with mental illness

Problemas de comportamiento y conducta.

Behavioural problems and conduct disorder

 

 

Hoja informativa para padres y docentes

Sobre esta hoja informativa

Esta hoja pertenece a una serie de hojas informativas para padres, docentes y jóvenes tituladas Salud Mental y Hacerse Mayor. El objeto de estas hojas es aportar información práctica y actualizada sobre problemas de salud mental (emocionales, conductuales y de trastornos mentales) que pueden afectar a niños y jóvenes. Esta hoja informativa muestra como reconocer signos de problemas de conducta serios como el trastorno de conducta, y da consejos prácticos sobre cómo manejarlo y dónde obtener ayuda.

Introducción

A los niños les lleva tiempo aprender a comportarse adecuadamente. Con ayuda y apoyo de padres y maestros, la mayoría aprenden rápidamente. Todos los niños en ocasiones desobedecen a los adultos. Ocasionalmente, un niño puede tener una pataleta o una conducta destructiva o agresiva, no merece la pena preocuparse en exceso sobre esto.

Problemas de Conducta. Los signos

Los problemas de conducta pueden ocurrir en niños de todas las edades. Frecuentemente comienzan en la temprana infancia. Los niños pequeños pueden negarse a hacer lo que los adultos les piden que hagan a pesar de insistir muchas veces. Pueden ser groseros, decir palabrotas y tener rabietas. Suelen pegar a otras personas. También es frecuente que rompan y estropeen cosas que son importantes para otros.

Algunos de estos niños tienen problemas de conducta serios. Los signos de estos son:

Que el niño continúe comportándose mal durante unos cuantos meses o más, siendo desobediente, descarado o agresivo repetidas veces.

Cuando su conducta se sale de lo común y rompe de forma grave las normas de la familia y la comunidad. Mucho más serio que travesuras normales de los niños o rebeldía del adolescente.

Este  tipo de conducta puede afectar el desarrollo del niño y puede interferir con su capacidad para llevar una vida normal.

Cuando la conducta es un problema así de importante, se habla entonces de un trastorno de conducta.

¿Qué significa esto?

Los niños con un trastorno de conducta pueden involucrarse en peleas más violentas y pueden robar o mentir sin ninguna señal de remordimiento o de culpa cuando son pillados. Rechazan seguir las normas y pueden comenzar a tener problemas con la ley. Pueden empezar a fugarse de casa pasando noches fuera y hacer campanas o novillos en la escuela. Los adolescentes con trastorno de conducta pueden correr riesgos de salud y de su seguridad tomando drogas ilegales o teniendo relaciones sexuales sin protección.

¿Qué consecuencias puede tener esto?

Este tipo de conducta supone a la familia una gran tensión. Los niños que se comportan así tienen dificultades para hacer amigos. Aunque pueden ser bastante inteligentes, no suelen ser buenos estudiantes y suelen ser de los últimos de la clase. El niño puede verse a si mismo sin valor y con la sensación de que no hacen nada bien. Frecuentemente si no saben como mejorar por sí mismos, culpan a los demás de sus dificultades.

¿Qué causa el trastorno oposicionista desafiante/ trastorno de conducta?

Un niño tiene más probabilidad de desarrollar un trastorno oposicionista desafiante/ trastorno de conducta si:

  • Tiene un temperamento difícil;
  • Tiene dificultades de aprendizaje o de lectura -estas dificultan la comprensión y la participación durante las clases. Es fácil que se sienta aburrido, se comporte mal y se sienta lento-;
  • Esté deprimido;
  • Haya sido victima de acoso o de abuso;
  • Sea hiperactivo -esto causa dificultades con el auto-control, con el prestar atención y obedecer normas (ver hoja informativa 5 sobre TDAH y trastorno hipercinético).

Los padres a veces pueden hacer que las cosas empeoren sin darse cuenta, prestando demasiada poca atención a la buena conducta, siendo demasiado rápido a la hora de criticar, siendo demasiado flexible sobre las normas o no supervisando a los hijos adecuadamente. Esto ocurre con más probabilidad si un padre está deprimido, exhausto o estresado.

Dando demasiada poca atención a la buena conducta

Como padre, puede ser fácil ignorar a tu hijo cuando se está portando bien, y solo prestarle atención cuando se comporta mal. Después de un tiempo el niño aprende que sólo obtiene atención cuando rompe las normas. La mayoría de los niños, incluidos los adolescentes, necesitan mucha atención de sus padres, y harán lo que sea por conseguirla. Quizá, sorprendentemente prefieran incluso un enfado o una reprimenda a ser ignorados. Es fácil ver como a lo largo del tiempo se forma un círculo vicioso.

Siendo demasiado flexible con las normas

Los niños necesitan aprender que las normas son importantes y que “no” significa “no”. Mantener esto puede ser un trabajo duro para los padres. Puede ser tentador el ceder para tener una vida “tranquila”. El problema es que los niños, así aprenden a presionar hasta el límite hasta que consiguen lo que quieren. Los adolescentes necesitan saber que sus padres se preocupan por ellos. También deben entender que las normas son necesarias para proteger su seguridad y que deben aprender a vivir dentro de esas normas.

¿Dónde puedo obtener ayuda?

Los padres pueden hacer mucho. Es mejor si la disciplina es justa y consistente y es crucial que ambos padres estén de acuerdo en cómo manejar la conducta del niño (ver hoja informativa 2 sobre el ser buenos padres). Cualquier joven necesita alabanzas y refuerzos cuando mejora su conducta. Esto puede ser difícil. Es importante el elogiar incluso las cosas pequeñas del día a día, y el hacerle saber que es querido y apreciado. Merece la pena preguntar en la escuela si están también preocupados por la conducta del niño. Es de ayuda si los padres y los maestros trabajan juntos. Las clases de refuerzo pueden ser útiles. También puedes recibir consejo de la enfermera escolar o de un psicopedagogo.

Si todavía perduran problemas serios durante tres meses o más, sería importante que pidieras ayuda a tu médico de cabecera. Si se necesita ayuda más especializada, este podrá derivaros al Centro de Salud Mental Infanto-Juvenil que os corresponda. Los especialistas pueden ayudarte a averiguar las causas del problema y a sugerir estrategias prácticas para mejorar la conducta difícil de tu hijo.


Bibliografía

Carr, A. (ed.) (2000) What Works with Children and Adolescents? A  Critical Review of Psychological Interventions with Children, Adolescents and their Families. London: Brunner-Routledge.

Rutter, M. & Taylor (eds) (2002) Child and Adolescent Psychiatry (4th edn). London: Blackwell.

Scott, A., Shaw, M. & Joughin, C. (2001) Finding the Evidence: A Gateway to the Literature in Child and Adolescent Mental Health (2nd edn). London: Gaskell.


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Producido por el Consejo Editorial de Educación Pública del Colegio Real de Psiquiatras. Actualización de 2004. Traduccion: Dr. Jose Mediavilla, Consultor Psiquiatra Infanto-Juvenil, Agata del Real, Psicologa Infanto-Juvenil. - Junio 2009.

© 2009 Colegio Real de Psiquiatras. Este folleto se puede descargar, imprimir, fotocopiar y se distribuye gratuitamente, siempre y cuando el Colegio Real de Psiquiatras esté debidamente nombrado y sin ánimo de lucro. Debe obtenerse permiso para reproducirlo de cualquier otra forma del Jefe de Publicaciones. El Colegio no permite que aparezcan de sus folletos en otros sitios web, pero permite que se hagan vínculos directos.

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