Sobre este folleto
Este folleto pertenece a una serie de hojas informativas para
padres, docentes y jóvenes tituladas Salud Mental y Hacerse Mayor.
El objeto de estas hojas es aportar información práctica y
actualizada sobre problemas de salud mental (emocionales,
conductuales y de trastornos mentales) que pueden afectar a niños y
jóvenes. Este folleto describe los síntomas y las causas del estrés
traumático y ofrece consejos prácticos sobre como obtener
ayuda.
¿Qué es el estrés traumático?
Los niños, como los adultos, algunas veces experimentan o son
testigos de eventos extremadamente peligrosos o amenazantes. Esto
puede causar una reacción de estrés traumático que afecte al niño
en su forma de pensar, de sentir o de actuar. Esta respuesta es
normal. Si puedes detectarla, podrás ayudar mejor a tu hijo a
recuperarse, y saber si es necesario buscar ayuda
profesional.
Las reacciones al estrés traumático pueden afectar comunidades
enteras tras un gran desastre como terremotos, incendios,
inundaciones, accidentes de aviones, o guerras. También pueden
pasar a individuos que se han visto involucrados en acontecimientos
traumáticos más frecuentes, como pueden ser un accidente de coche o
ser testigo de una lesión grave o de un crimen. A los niños les
puede afectar tanto como a un adulto.
¿Cuales son los síntomas del estrés traumático?
Los niños pueden reaccionar de formas diferentes a eventos
traumáticos. A veces puede que durante días o semanas no tengan
ningún problema. Por otra parte otras veces inmediatamente tras un
evento traumático puede que el niño
- Tenga dificultades para conciliar el sueño
- Tenga pesadillas
- Se vuelva miedoso y le cueste separarse de sus padres
- Comience a mojar de nuevo la cama o a chuparse el dedo
- Se preocupe con pensamientos y recuerdos del evento
- Sea incapaz de concentrarse
- Se vuelva irritable y desobediente
- Se queje de síntomas físicos como dolores de cabeza o de
estómago
Todas estas reacciones son normales a un evento extremadamente
amenazante para el niño. Con ayuda y apoyo de las personas
cercanas, los niños comienzan a superar el trauma en unos pocos
días, y se recuperan en unas semanas.
Efectos a largo plazo
Estos síntomas normalmente desaparecen después de unas semanas.
Sin embargo, algunas veces un niño tiene sentimientos de intensa
tristeza y ansiedad que duran semanas y que pueden empeorar, el
niño decimos que sufre un trastorno
adaptativo.
Si la experiencia traumática fue tan terrible que el niño estuvo
realmente en peligro de ser asesinado o herido, puede sentirse
aterrorizado, asustado o indefenso, el trastorno por estrés
post-traumático puede aparecer tras una experiencia de
este tipo. Los signos más comunes de este son
- “flashbacks” del evento. Por momentos o minutos se revive la
situación traumática en la mente del niño, como si este estuviese
viendo una repetición de la acción, lo que puede producirle intenso
miedo.
- Evitación deliberada de pensamientos o sentimientos sobre el
evento. Si por ejemplo habéis tenido un accidente de coche, puede
que comience a evitar carreteras, o incluso programas de TV sobre
coches, porque le recuerden el accidente.
- Dificultades del sueño.
- Ser fácilmente asustado por cualquier pequeño ruido.
Estas reacciones pueden durar meses y pueden interferir
considerablemente en la vida diaria del niño. Puede que no consiga
disfrutar de sus intereses habituales, que no pueda de disfrutar de
sus juegos o que no pueda concentrarse en los deberes.
Ocasionalmente, estos problemas pueden continuar durante el
desarrollo del niño hasta que se hace adulto.
¿Qué causa el problema?
Desde la infancia, todos aprendemos a manejar el estrés de la
vida diaria, sin embargo, los eventos traumáticos van más allá de
las experiencias cotidianas. Por esto, nuestra habilidad para
manejar el estrés se sobrepasa.
Para un niño, la consecuencia más dañina es la pérdida de la
sensación de seguridad en su vida diaria. Su mundo se vuelve un
lugar que le parece impredecible, incontrolable y potencialmente
peligroso.
Generalmente, cuanto más haya estado el niño involucrado en
el evento traumático mayor riesgo de una reacción. También depende
de su edad, de su madurez, y de si ha tenido otras experiencias
traumáticas en el pasado. El apoyo de sus padres, la familia y los
amigos es crucial. Estos pueden ayudar de una forma práctica
permitiendo al niño que hable de lo sucedido, tomando seriamente
sus miedos y ayudándole a superarlos y a recuperarse.
¿Qué puede ser de ayuda?
Después de una experiencia traumática, la mayoría de la gente,
de forma natural, intenta volver su vida normal y evita hablar de
ella. Desafortunadamente, esto no es siempre de ayuda. La mejor
posición es aceptar que el niño va estar estresado tras el suceso,
esto es normal. Durante esta etapa, los padres pueden ayudar al
niño dejando que hable sobre lo que le pasó, si quiere, o
expresarlo mediante dibujos o juegos. No hablar con el niño para
que lo olvide no es de ayuda. Hablar les ayuda a adaptarse. Les
ayuda a hacerse cargo de lo que les ha pasado, sentirse menos solos
con sus preocupaciones, y recuperar una sensación de
control.
Si has estado involucrado en un evento traumático, es posible
que tú también estés afectado. Normalmente es mejor admitir
tus sentimientos de tristeza y malestar ante tus hijos. Al mismo
tiempo, es necesario dejarles muy claro que no esperas de ellos que
cuiden de tus sentimientos. Recuerda, que ellos experimentarán
sentimientos parecidos a los tuyos, incluso aunque no te hablen de
ellos.
Algunas veces, los niños encuentran más fácil hablar con adultos
que no sean sus padres. Una ayuda profesional puede ayudarles
a volver a la normalidad más rápidamente y prevenir o reducir los
efectos de las reacciones de estrés prolongadas.
Deberías pedir ayuda si
- Los sentimientos y conductas de malestar de tu hijo parecen
empeorar
- Los síntomas de estrés intenso duran más de un mes
- Las preocupaciones te impiden a ti, al niño o a tu familia
volver a una vida normal
¿Donde puedes encontrar ayuda?
Si estás preocupado por tu hijo tras un acontecimiento trágico,
puedes consultar a tu médico de familia o pediatra que podra
ayudarte y apoyarte. El médico te puede aconsejar ayuda de un
psicólogo o psiquiatra infantil. Estos profesionales se encuentran
en el servicio de salud mental local y la derivación la puede
realizar tu médico de familia, pediatra u otro
profesional.
Si has estado involucrado directamente en un desastre que ha
ocurrido en tu comunidad, generalmente se ofrecen servicios
especiales de apoyo. No dudes en contactar si quieres hablar de tus
preocupaciones.
Bibliografía
Carr, A. (ed.) (2000) What Works with Children and Adolescents?
A Critical Review of Psychological Interventions with
Children, Adolescents and their Families. London:
Brunner-Routledge.
Rutter, M. & Taylor (eds) (2002) Child and Adolescent
Psychiatry (4th edn). London: Blackwell.
Scott, A., Shaw, M. & Joughin, C. (2001) Finding the
Evidence: A Gateway to the Literature in Child and Adolescent
Mental Health (2nd edn). London: Gaskell.

Producido por el Consejo Editorial de
Educación Pública del Colegio Real de
Psiquiatras. Actualización de 2004. Traduccion: Dr.
Jose Mediavilla, Consultor Psiquiatra Infanto-Juvenil, Agata del
Real, Psicologa Infanto-Juvenil. - Junio 2009.
© 2009 Colegio Real de Psiquiatras. Este
folleto se puede descargar, imprimir, fotocopiar y se distribuye
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